El gobierno de Samuel García quedó envuelto en polémica luego de reportes sobre un presunto intento de incorporar colores ligados a Movimiento Ciudadano en espacios oficiales del Mundial 2026, situación que habría sido frenada por la FIFA para evitar uso político del evento.
A pocos días del Mundial 2026, Movimiento Ciudadano volvió a quedar bajo cuestionamiento luego de que surgieran reportes sobre un presunto intento del gobierno de Samuel García por incorporar el característico color naranja del partido en espacios relacionados con el FIFA Fan Fest de Monterrey. La polémica escaló después de que trascendiera que la FIFA rechazó modificaciones a la identidad visual oficial del evento para impedir cualquier tipo de apropiación política o partidista.
De acuerdo con los señalamientos difundidos, la administración estatal habría buscado aumentar la presencia del color asociado a Movimiento Ciudadano dentro de elementos visuales vinculados con las actividades mundialistas en Nuevo León. La FIFA, organismo que controla estrictamente la imagen oficial de la Copa del Mundo, habría puesto límites inmediatos al considerar que el torneo no puede convertirse en herramienta de promoción gubernamental o electoral.
La controversia alimentó críticas contra Samuel García y Movimiento Ciudadano por la constante utilización de símbolos, colores y eventos públicos como parte de una estrategia permanente de posicionamiento político. Para distintos sectores ciudadanos, el problema ya no es únicamente la obsesión del emecismo con el color naranja, sino el intento de convertir un escaparate internacional como el Mundial en una extensión de propaganda partidista financiada desde el poder estatal.
El episodio se suma además a otras polémicas donde Samuel García ha intentado relacionar la narrativa mundialista con la identidad de Movimiento Ciudadano, incluyendo referencias públicas a la “Naranja Mecánica” de Países Bajos y campañas de comunicación centradas en los colores asociados al partido. Para críticos y opositores, el mensaje es claro: mientras Nuevo León enfrenta inseguridad, contaminación y obras inconclusas, el gobierno emecista sigue más preocupado por convertir el Mundial en una campaña de branding político que en resolver los problemas reales de la ciudadanía.
