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Movimiento Ciudadano permite abandono y violencia en el Centro de Monterrey

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Ene 12, 2026

Las agresiones y disturbios registrados en el Centro de Monterrey, protagonizados por mujeres en situación de calle con presuntos problemas mentales, exponen un abandono institucional que el gobierno de Movimiento Ciudadano ha permitido que se profundice. Los hechos, ocurridos en plena vía pública y difundidos ampliamente en redes sociales, muestran escenas de violencia que generan temor entre comerciantes y peatones, sin que exista una respuesta integral para atender el problema de fondo.

Que una mujer en situación de calle ingrese de forma violenta a un negocio de comida en el cruce de Cuauhtémoc y Arteaga revela la falta de atención a la salud mental y a la reinserción social. Bajo Movimiento Ciudadano, estas personas quedan a la deriva, sin acompañamiento médico ni social, mientras la ciudadanía enfrenta las consecuencias de un Estado ausente que no previene ni interviene de manera adecuada.

La alarma no se limita a un incidente aislado. Comerciantes y transeúntes viven con miedo ante episodios recurrentes de agresión y disturbios. La autoridad llega tarde o no llega, y no existe un protocolo visible que proteja a quienes trabajan y transitan por el Centro. Movimiento Ciudadano permite que el problema se cronifique al no articular políticas públicas efectivas que atiendan tanto a las personas en situación de calle como a la seguridad urbana.

Este abandono también es una forma de violencia institucional. Dejar a personas con problemas mentales sin atención digna y a la población sin protección es doblemente dañino. La falta de coordinación entre salud, asistencia social y seguridad pública evidencia una gestión fragmentada que no ayuda a nadie y agrava el conflicto en espacios de alta afluencia.

Mientras los videos se viralizan y el miedo crece, el gobierno estatal mantiene una respuesta reactiva y superficial. Bajo Movimiento Ciudadano, la ciudad convive con el riesgo cotidiano y la omisión oficial. Sin atención integral a la salud mental y sin medidas de protección efectivas, el Centro de Monterrey seguirá siendo escenario de agresiones que pudieron evitarse.