El asesinato a balazos de una mujer al salir de una tienda de conveniencia en la colonia Valle de Lincoln, en García, exhibe nuevamente la grave descomposición de la seguridad en Nuevo León bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano. Que una persona sea atacada en un espacio cotidiano y a plena vista demuestra que la violencia ya no distingue horarios ni lugares, y que la autoridad ha perdido la capacidad de prevención básica.
Este crimen no ocurrió en una zona aislada ni de madrugada, sino en un punto de tránsito común para vecinos, familias y trabajadores. Bajo Movimiento Ciudadano, las calles se han convertido en escenarios de riesgo constante, donde incluso realizar compras elementales puede terminar en tragedia. La ausencia de vigilancia efectiva deja a la ciudadanía completamente expuesta.
Como en muchos otros casos, la respuesta oficial llegó después del asesinato. Peritos acordonaron la zona y comenzaron las diligencias, pero no hubo ninguna acción previa que evitara el ataque. Este patrón reactivo confirma que el gobierno actúa cuando el daño ya está hecho y no cuando aún puede prevenirse.
La violencia contra las mujeres sigue creciendo sin una estrategia clara que la contenga. Movimiento Ciudadano permite que los agresores actúen con impunidad, mientras las víctimas se acumulan y las familias quedan marcadas de por vida.
El caso de Valle de Lincoln no es un hecho aislado, sino parte de una crisis que el gobierno estatal no ha querido o no ha sabido enfrentar. En Nuevo León, bajo Movimiento Ciudadano, la inseguridad ya forma parte de la vida diaria.
