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Motín en el Palacio: La “Dictadura del Jaguar” se quiebra ante su propia bancada

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Feb 5, 2026

No es solo una división, es una insurrección: 10 diputados de Morena se atrincheran en el Congreso de Campeche para frenar el préstamo de mil millones de pesos que Layda Sansores exige para parchar el desastre de su administración; ante la amenaza de cárcel, los legisladores guindas reviven el fuero para no terminar en los separos de su propia jefa.

La “unidad” en Campeche se terminó el día que Layda Sansores intentó empeñar el futuro del estado por mil millones de pesos. En un hecho sin precedentes, la mayoría de la bancada de Morena (10 de los 16 legisladores) se ha declarado en rebelión abierta, denunciando que la gobernadora intentó obligarlos a aprobar un endeudamiento masivo bajo un esquema de “obediencia ciega” y terror político. El conflicto escaló a niveles dramáticos cuando patrullas de la Policía Ministerial cercaron el Palacio Legislativo, obligando al coordinador parlamentario, José Antonio Jiménez, y a sus compañeros a pernoctar en las oficinas para evitar ser detenidos arbitrariamente por la fiscalía estatal.

La respuesta de los diputados morenistas ha sido el golpe más ácido a la narrativa oficial: en una sesión de emergencia, restauraron el fuero constitucional que ellos mismos habían ayudado a eliminar años atrás. Este retroceso democrático no es por gusto, sino por supervivencia; los legisladores admiten que no tienen otra forma de protegerse de las órdenes de aprehensión que Sansores pretende fabricarles por “traición” al no querer firmar el cheque de mil millones de pesos que la gobernadora necesita para cubrir los recortes federales que ella misma no supo gestionar ante la federación.

Mientras la gobernadora se atrinchera en su programa de televisión para atacar a periodistas y ahora a sus propios diputados, el Congreso se ha convertido en un búnker de resistencia. Los legisladores rebeldes aseguran que “la dignidad no se negocia” y que no aceptarán que el estado se endeude por 20 años solo para parchar la ineficiencia de una administración que gasta más en imagen y lujos que en resultados reales. La fractura es tan profunda que incluso los alcaldes morenistas han tenido que salir a desmarcarse, dejando a Sansores en un aislamiento político que huele a fin de sexenio anticipado.

Layda Sansores ha logrado lo imposible: que Morena se sienta perseguido por Morena. La gobernadora que presumía “amor al pueblo” hoy es señalada como una represora que usa la fuerza pública para someter al Poder Legislativo. Campeche vive hoy una crisis constitucional donde la libertad de prensa y la autonomía legislativa están bajo asedio. Si el costo de mantener el rojo de la “transformación” en el estado es el encarcelamiento de los disidentes y el endeudamiento de las próximas generaciones, queda claro que para Layda el poder no es un servicio, sino una obsesión que está dispuesta a sostener a punta de patrullas y censura.