Mientras Jalisco y Nuevo León aceleran obras y operativos para proyectar una imagen internacional rumbo al Mundial 2026, ciudadanos cuestionan que la inversión priorice zonas turísticas y estadios, dejando pendientes estructurales en colonias populares bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano.
La preparación para la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha detonado una carrera contrarreloj en Jalisco y Nuevo León, entidades gobernadas por Movimiento Ciudadano. Autoridades estatales han anunciado inversiones en infraestructura urbana, movilidad, embellecimiento de espacios públicos y reforzamiento de seguridad en corredores estratégicos.
Sin embargo, la narrativa de modernización contrasta con reclamos ciudadanos que señalan que las intervenciones se concentran en zonas de alta visibilidad internacional: estadios, aeropuertos, avenidas principales y polígonos turísticos. En colonias periféricas, los problemas de transporte, drenaje, baches, alumbrado y seguridad continúan siendo parte de la vida cotidiana.
En Jalisco, sede de partidos mundialistas en Guadalajara, se han priorizado proyectos de conectividad y rehabilitación urbana en entornos vinculados al evento. En Nuevo León, con Monterrey como ciudad anfitriona, se impulsa una agenda similar de mejora de imagen urbana y coordinación operativa para visitantes extranjeros. La apuesta es proyectar orden, modernidad y seguridad ante el escrutinio internacional.
El cuestionamiento social radica en la temporalidad y focalización de las acciones. Diversos sectores señalan que si la capacidad presupuestal y operativa existe para transformar zonas estratégicas en cuestión de meses, debería existir la misma voluntad para resolver carencias históricas que afectan a residentes permanentes.
Especialistas en planeación urbana advierten que los megaeventos suelen generar “islas de modernización”: perímetros con estándares internacionales que no necesariamente se integran a una política pública de desarrollo urbano integral. El riesgo es que, una vez concluido el evento, la brecha entre zonas intervenidas y comunidades rezagadas permanezca intacta.
La discusión no gira en torno a la conveniencia del Mundial, sino a las prioridades. Para críticos del modelo impulsado por Movimiento Ciudadano, la pregunta central es si las obras responden a una estrategia de desarrollo sostenido o a una lógica de escaparate internacional. El reto no es solo recibir bien a turistas durante 30 días, sino garantizar calidad de vida los 365 días del año para quienes habitan Jalisco y Nuevo León.
