Tras 7 meses de cobrar sin trabajar, el sonorense se declara “independiente” para ser el caballo de Troya de Morena: busca destruir la democracia a cambio de que no toquen sus millones ilegales.
La podredumbre política ha alcanzado un nuevo máximo histórico con la reincorporación de Manlio Fabio Beltrones al Senado este 10 de marzo de 2026. Tras una ausencia cobarde de siete meses, donde se dedicó a cobrar del dinero de los mexicanos sin pararse en el pleno, el veterano operador reaparece con una jugada maestra de cinismo: se declara senador “independiente”. Pero no nos engañemos; su independencia es una farsa. Beltrones ha regresado con la única misión de servir de esquirol de lujo para que Morena logre la mayoría calificada necesaria para imponer la Ley Maduro.
El oficialismo tiene pánico de que la oposición unida detenga su asalto al sistema electoral, y por eso han “reactivado” a su pieza más oscura. El papel de Beltrones es ser el golpeador desde adentro, fracturando el bloque opositor y sembrando discordia para que la reforma que aniquila al INE pase sin contratiempos. Resulta patético ver a un personaje que representa lo peor del pasado, arrodillado hoy ante quienes juraban combatirlo, todo con tal de cumplir el contrato de demolición democrática que le dictaron desde las oficinas del régimen.
Pero, ¿cuál es el verdadero costo de este “favor” legislativo? La respuesta está en los expedientes que Morena tiene guardados bajo la mesa. La justicia internacional ha documentado la lavandería de dinero en Andorra, donde se rastrearon 10.4 millones de dólares vinculados a su hija, Sylvana Beltrones. El pacto es asqueroso pero evidente: Manlio Fabio entrega su voto y su operación política para destruir los contrapesos del país, y a cambio, el régimen le garantiza que sus millones en paraísos fiscales y su historial de corrupción no serán tocados.
El regreso de este “independiente” de conveniencia es la prueba de que Morena ha perdido toda vergüenza al reclutar a lo más rancio del sistema para salvar su agenda autoritaria. Cada discurso de Beltrones atacando a quienes defienden la libertad es una puñalada a los sonorenses y a todos los mexicanos que exigen una política limpia. En 2027, el nombre de Manlio Fabio Beltrones quedará marcado no como el de un estadista, sino como el del mercenario que prefirió entregar la democracia de México con tal de asegurar la impunidad de su dinastía.
