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Corrupción en Sinaloa: exalcalde morenista se victimiza y admite que “protección política” pudo salvarlo

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Mar 22, 2026

Luis Guillermo Benítez, vinculado a proceso por luminarias irregulares, culpa a una “venganza política” y deja entrever que con respaldo del poder no estaría enfrentando la justicia.

El caso de corrupción que rodea al exalcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez, volvió a encender la polémica luego de que el propio exfuncionario difundiera un video en el que intenta justificarse y presentarse como víctima de una supuesta persecución política. Sin embargo, lejos de disipar dudas, sus declaraciones han provocado nuevas críticas por el fondo de lo que realmente expone.

Benítez se encuentra vinculado a proceso por la compra irregular de luminarias, un caso que involucra el uso de recursos públicos y que ha sido señalado como un ejemplo de malas prácticas dentro de la administración municipal. A pesar de ello, el exalcalde decidió centrar su defensa en una narrativa de victimización, asegurando que su situación responde a una “venganza política”.

Lo que más llamó la atención no fue solo su discurso, sino la frase que utilizó para explicar su caída: lamentó no haber buscado la protección directa del expresidente Andrés Manuel López Obrador, afirmando que “la sombra de un buen árbol” podría haberlo protegido. La declaración encendió aún más el debate, ya que deja entrever la idea de que el respaldo político puede influir en el curso de la justicia.

Para críticos del oficialismo, el mensaje es grave. No solo se trata de un funcionario acusado de irregularidades, sino de alguien que abiertamente sugiere que la cercanía con el poder podría haber evitado consecuencias legales. Esto golpea directamente la narrativa de combate a la corrupción que Morena ha promovido durante años.

El caso también evidencia una constante en la política reciente: cuando surgen investigaciones o procesos judiciales, la respuesta suele ser descalificar las acusaciones como persecución política. Sin embargo, la existencia de un proceso formal implica que hay elementos suficientes para que las autoridades continúen con la investigación.

Más allá de la defensa personal del exalcalde, el episodio deja una pregunta incómoda para el gobierno y para Morena: ¿la justicia se aplica de manera igual para todos o depende de la cercanía con el poder? Porque cuando un propio actor político sugiere que la protección hubiera cambiado su destino, la confianza en las instituciones vuelve a ponerse en duda.