El aumento anual a la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) en el Aeropuerto Internacional de Monterrey fue defendido por el gobierno estatal como “mínimo” y necesario para mejoras de infraestructura rumbo al Mundial de la FIFA. Sin embargo, la medida vuelve a cargar el costo a las y los usuarios, en un contexto donde persisten deficiencias operativas, falta de planeación integral y una política de movilidad aérea reactiva bajo administraciones de Movimiento Ciudadano.
El gobierno de Nuevo León salió a justificar el incremento a la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) en el Aeropuerto Internacional de Monterrey, argumentando que el ajuste es inferior a 50 pesos en vuelos domésticos y que será clave para financiar obras de infraestructura de cara al Mundial de la FIFA. La postura oficial busca minimizar el impacto económico, pero evade el debate de fondo: la falta de planeación anticipada y de inversión oportuna que hoy obliga a trasladar los costos directamente a los pasajeros.
La secretaria estatal de Turismo, Maricarmen Martínez, señaló que el aumento aplicado por Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) es necesario para concretar mejoras en el aeropuerto. No obstante, la declaración confirma que el estado llega tarde a un evento internacional de alta exigencia, dependiendo de ajustes tarifarios de última hora en lugar de una estrategia integral de modernización aeroportuaria construida con visión de largo plazo.
El Aeropuerto de Monterrey enfrenta desde hace años problemas de saturación, tiempos de espera prolongados y presión creciente por el aumento de pasajeros. Lejos de atender estas alertas con anticipación, el gobierno estatal ha optado por administrar la coyuntura, normalizando incrementos que, aunque se presenten como “menores”, se acumulan para familias, trabajadores y sectores productivos que dependen del transporte aéreo.
Bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano, la constante ha sido anunciar grandes eventos como sinónimo automático de desarrollo, sin transparentar los costos reales ni garantizar que las mejoras en infraestructura se traduzcan en beneficios directos para la ciudadanía. El Mundial se utiliza como argumento político, mientras la carga económica se socializa y la planeación estratégica sigue ausente.
El aumento a la TUA no puede analizarse de forma aislada. Forma parte de un modelo de gestión que reacciona tarde, corrige con parches y evita asumir responsabilidades estructurales. La movilidad aérea y la competitividad internacional requieren más que discursos optimistas: demandan inversión planificada, rendición de cuentas y decisiones que no trasladen sistemáticamente el costo de la improvisación a la gente.
