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Bandera blanca en Querétaro: El PAN de rodillas ante el avance de Morena

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Feb 6, 2026

De opositor a aliado incondicional: Mauricio Kuri utiliza la tribuna de la Constitución para rendirse ante la narrativa de la 4T; el mensaje de “no está sola” a la presidenta Claudia Sheinbaum sella lo que muchos consideran la entrega del último bastión panista a cambio de paz política.

La dignidad de la oposición en México ha sufrido un golpe demoledor, y esta vez el golpe vino desde adentro. En un acto que muchos califican como una “agachada” histórica, el gobernador panista de Querétaro, Mauricio Kuri, aprovechó el 109 Aniversario de la Constitución para entregarle simbólicamente las llaves de la resistencia a Morena. Al mirar a los ojos a la presidenta y asegurar que “no está sola” y que debe “llevar firme el timón”, Kuri no solo rompió con la línea crítica de su partido, sino que se arrodilló ante el régimen que ha pasado años golpeando las instituciones y la autonomía de los estados.

El discurso de Kuri fue una calca de la retórica oficialista sobre soberanía y nacionalismo, repitiendo que México “no acepta dictados extranjeros”, una frase que parece más diseñada para quedar bien con el Palacio Nacional que para defender los intereses de los queretanos. Esta sumisión pública resulta indignante para una base panista que esperaba que sus gobernantes fueran el último muro de contención frente al autoritarismo. Ver a un mandatario de Acción Nacional pedirle a la jefa del Ejecutivo federal que cuente con él para “superar la tempestad” es la prueba definitiva de que el PAN ha perdido la brújula y prefiere la comodidad del silencio antes que el riesgo de la confrontación.

La claudicación de Kuri es un mensaje devastador para la democracia: si los gobernadores de oposición se “doblan” tan fácilmente, ¿quién queda para defender los contrapesos?. El gobernador prefirió los aplausos del bloque morenista y la sonrisa de la presidenta antes que denunciar los recortes presupuestales, la inseguridad y el asedio a los órganos autónomos que su propio partido dice combatir. Querétaro, que siempre fue un referente de panismo sólido, hoy parece ser la siguiente ficha de dominó que Morena recogerá sin necesidad de pelear, gracias a la cortesía de un gobernador que ya se siente parte del equipo guinda.

Este “voto de confianza” de Mauricio Kuri no es diplomacia, es rendición absoluta. Al ponerse a las órdenes de Sheinbaum de manera tan servil, el gobernador ha dejado claro que el PAN en Querétaro ha decidido bajar las manos. La política de “abrazos” ya llegó a la cúpula panista, y mientras Kuri celebra su cercanía con el poder central, los ciudadanos se preguntan si su voto sirvió para defender principios o simplemente para pagar el sueldo de un aliado encubierto de la “Cuarta Transformación”.