• mar. Mar 10th, 2026

Campeche bajo asedio: la Marina toma el control ante el narco-huachicol de alta mar

pormrojas270598@gmail.com

Feb 18, 2026

Blindaje militar en Ciudad del Carmen: el despliegue de la Semar confirma que el crimen organizado ya gobierna las instalaciones de Pemex.

El discurso de tranquilidad que intentan proyectar las autoridades morenistas de Campeche se ha hundido frente a las costas de Ciudad del Carmen. El reciente despliegue permanente de la Secretaría de Marina (Semar) para realizar patrullajes de 24 horas no es un acto de prevención, sino una medida de emergencia ante una realidad innegable: el robo de hidrocarburos y los asaltos armados han rebasado por completo la capacidad del Gobierno estatal. La presencia de fusiles en las plataformas y muelles es la admisión silenciosa de que la seguridad local es inexistente.

Este operativo confirma que los grupos criminales ya no se limitan a operar en las sombras de las calles, sino que han tomado por asalto las instalaciones estratégicas de Pemex. El “huachicoleo” marítimo ha pasado de ser un rumor a una estructura criminal organizada que saquea recursos bajo la mirada impotente, o cómplice, de las policías civiles. La vigilancia extrema en la zona petrolera es la prueba más fehaciente de que la estrategia de seguridad ciudadana ha fracasado, dejando la soberanía energética en manos de un blindaje militar.

Para los pescadores y trabajadores petroleros, la vida se ha convertido en una zona de guerra. Mientras los boletines oficiales presumen control y orden, quienes viven del mar dependen exclusivamente de la escolta de los marinos para no ser víctimas de los violentos asaltos en alta mar que se han vuelto el pan de cada día. Este escenario de “paz armada” revela la vulnerabilidad de un sector que motoriza la economía nacional, pero que hoy trabaja con la mira de un fusil en la espalda por el abandono de las instituciones estatales.

La intervención directa de la Marina evidencia que la administración local ha sido desplazada de sus funciones básicas. En un estado donde la narrativa política se enfoca en espectáculos mediáticos, la seguridad ha tenido que ser “rescatada” por la federación ante el vacío de autoridad. La dependencia total de las fuerzas armadas para patrullar incluso las instalaciones de la paraestatal demuestra que el tejido institucional en Campeche está tan corroído que ya no puede garantizar la protección de sus propios recursos estratégicos.

Finalmente, el despliegue en Ciudad del Carmen marca el colapso definitivo del discurso de seguridad de la entidad. No se puede hablar de progreso ni de bienestar cuando la principal fuente de ingresos del estado requiere de una intervención militar masiva para no ser desmantelada por el crimen. Campeche se enfrenta a una realidad donde la ley la imponen quienes tienen el poder de fuego, dejando claro que, tras las fachadas de colores, lo que realmente impera es el miedo y la incapacidad de un gobierno que perdió el control del timón.