
¡Increíble pero cierto! La reaparición del general Salvador Cienfuegos el fin de semana en un acto oficial de la Sedena ha dejado a todos boquiabiertos, y no precisamente por razones de admiración. En los pasillos de Palacio Nacional, la noticia causó un verdadero revuelo, y las habladurías no se hicieron esperar. ¿Qué significa esto realmente? ¿Un mensaje directo a la creciente influencia de Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad, en el terreno de la lucha contra el crimen organizado? La respuesta está en el aire.
La situación es bastante curiosa. A tan solo una semana de que Donald Trump acusara al gobierno mexicano de mantener una “alianza intolerable” con el narcotráfico, Cienfuegos aparece, nada menos que en un acto cercano a Claudia Sheinbaum. Y no solo eso: el general, vinculado con el crimen organizado por la DEA, se queda durante 30 minutos sacándose fotos con otros oficiales. ¡Una escena que muchos interpretan como una clara provocación!
Aunque en la Sedena intentan restarle importancia, alegando que fue Trump quien en sus últimos meses de mandato ordenó liberar al general en 2020, la jugada no deja de parecer sospechosa en los círculos cercanos al presidente. ¿Es esto una especie de juego político o simplemente una mala decisión de timing? Las dudas crecen.
Lo cierto es que la relación entre los militares y el secretario García Harfuch no es la más cálida. El cambio de estrategia en la guerra contra el crimen organizado, que está dejando más bajas entre los militares, es uno de los puntos más tensos. Y lo peor: mientras la Sedena ve reducir su presupuesto y aumentar los controles y auditorías, García Harfuch sigue acumulando recursos y poder. ¿Coincidencia?
El colmo es la relación cada vez más cercana entre García Harfuch y las agencias de seguridad estadounidenses. Los militares, con el ego tocado, se sienten marginados, y la reciente promoción de Harfuch en los círculos de seguridad de Estados Unidos solo alimenta los rumores sobre su creciente protagonismo. Todo esto mientras Cienfuegos, en su regreso, parece querer mandar un mensaje claro.
¿Será este un movimiento estratégico de los militares para marcar territorio? ¿O solo fue una jugada desafortunada? Lo que es seguro es que, en Palacio, este culebrón político apenas comienza…