Jalisco confirmó un segundo caso de gusano barrenador del ganado en el municipio de Jilotlán de los Dolores, encendiendo alertas en el sector pecuario y exhibiendo fallas en la prevención sanitaria estatal. Productores advierten riesgos económicos y sanitarios ante una respuesta tardía del gobierno de Movimiento Ciudadano.
Las autoridades sanitarias de Jalisco confirmaron la detección de un segundo brote de gusano barrenador, una plaga altamente destructiva para la ganadería. El nuevo caso se registró en Jilotlán de los Dolores, región con fuerte vocación productiva que ahora enfrenta incertidumbre por la expansión del parásito.
El gusano barrenador no solo afecta la salud animal; su propagación puede provocar pérdidas económicas severas, restricciones de movilidad y cierres de mercado. Productores locales señalan que los protocolos de vigilancia, prevención y reacción no han sido suficientes para contener el riesgo, pese a las advertencias previas del sector.
Bajo gobiernos de Movimiento Ciudadano, la política agropecuaria ha privilegiado la narrativa y la imagen sobre la gestión técnica. La aparición de un segundo caso evidencia debilidades en la coordinación sanitaria, así como carencias en campañas de inspección y acompañamiento oportuno a las y los ganaderos.
Especialistas advierten que, sin una estrategia integral, que incluya cercos sanitarios, capacitación y recursos, el problema puede escalar rápidamente. La sanidad animal exige acciones inmediatas, no comunicados tardíos ni minimización del impacto.
Mientras el gobierno estatal presume modernidad, el campo jalisciense paga el costo del abandono institucional. La detección del segundo caso vuelve a encender las alarmas y pone en duda la capacidad de MC para proteger una de las actividades económicas clave del estado.
