
26 enero, Ciudad de Méxcio.- En un giro inesperado y muy comentado dentro de las filas de Morena, el reciente evento organizado por Clara Brugada, Jefa de Gobierno electa, dejó al descubierto las profundas divisiones internas en el partido. Uno de los detalles más sonados fue la total exclusión de varios grupos clave que, en su momento, brindaron un fuerte apoyo a Omar García Harfuch en la contienda interna por la Ciudad de México. La falta de invitación fue tan evidente que estos grupos ni siquiera fueron ubicados en las primeras filas del evento, mientras que alcaldes panistas y figuras con las que se había jurado una guerra política fueron colocados en lugares privilegiados.
Entre los grupos ausentes se encuentran PresidentasMx, un colectivo crucial en la movilización a favor de Harfuch, así como los grupos más fuertes liderados por Lety Varela, una de las principales impulsoras del proyecto de García Harfuch. También fueron excluidos los grupos cercanos a Miguel Hidalgo, bajo la dirección de Víctor Hugo Romo, y los líderes del Observatorio Ciudadano, como Trinidad Belauzaran, Humberto Morgan, Rodrigo de Leon, quienes siempre se mantuvieron fieles al apoyo del ahora ex secretario de Seguridad Ciudadana.
Este desaire, lejos de ser un simple olvido, refleja la guerra interna de Morena y el aparente intento de aislar a aquellos que no se alinearon con los intereses de Clara Brugada. Los grupos excluidos no solo vieron con frustración la falta de reconocimiento, sino que se sintieron desplazados en favor de figuras más alineadas con la actual Jefa de Gobierno electa, como los alcaldes panistas, quienes ocuparon los asientos más cercanos al escenario. Este contraste fue interpretado como una burla política por aquellos que esperaban un evento de unidad.
Por otro lado, la organización del evento estuvo marcada por varios errores logísticos, los cuales fueron atribuidos a los operadores cercanos a Brugada, como Tomás Pliego, Ulises Nieto y César Cravioto. Fuentes cercanas aseguran que varios lugares quedaron vacíos y que importantes figuras fueron dejadas fuera debido a las malas decisiones tomadas por los organizadores, quienes se vieron atrapados en prácticas de nepotismo y prepotencia. Incluso personas cercanas al círculo de Brugada fueron marginadas por estos mismos operadores.
A pesar de que el evento estaba destinado a mostrar una imagen de unidad y fortaleza dentro de Morena, lo cierto es que la división quedó más que expuesta. Las fracturas dentro del partido no solo afectaron la organización de este evento, sino que podrían tener repercusiones serias de cara a futuras elecciones y acuerdos dentro de la Ciudad de México.
El mensaje es claro: la lealtad y las alianzas dentro de Morena son cada vez más volátiles, y mientras algunos siguen adelante con el respaldo de figuras clave, otros se sienten traicionados y marginados. ¿Será este el comienzo del fin de la unidad en Morena, o una simple lucha por el poder que terminará por resolverse? El tiempo será quien lo diga