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El pleitazo en Morena: Yunes se cuela, Nahle estalla y Sheinbaum se lava las manos

pormrojas270598@gmail.com

Feb 19, 2025

¡El drama político está servido! Morena, el partido que se jacta de ser un “movimiento sólido”, está viviendo una auténtica telenovela guinda. Todo explotó cuando Miguel Ángel Yunes Márquez, ex panista y ahora senador “clave” para aprobar la reforma judicial, se afilió a Morena… y no pasaron ni cinco minutos antes de que las primeras piedras volaran.

El momento parecía un triunfo para el veracruzano, quien de la mano de Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña —como sus nuevos padrinos políticos— mostró orgulloso su credencial de militante. Pero el gusto le duró poco, porque apenas salió del módulo de afiliación, Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz, soltó una bomba:

“¡Los militantes de Veracruz merecen respeto!”, tronó en redes sociales, exigiendo que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena no reconozca la membresía de Yunes Márquez. ¿La razón? Amenazó con presentar pruebas de una supuesta carpeta azul que lo vincula a lavado de dinero.

¡Sopas! Y por si esto no fuera suficiente, Salomón Jara, gobernador de Oaxaca, también brincó para unirse al coro anti-Yunes, exigiendo que el partido tenga “derecho de admisión” y advirtiendo que las alianzas políticas no significan barra libre para afiliarse.

Sheinbaum: “Aquí no es la ventanilla”

Como buena estratega, la presidenta Claudia Sheinbaum aplicó la clásica del “yo no me meto en eso” y le tiró la bolita a la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde. Básicamente, se lavó las manos y dejó que el partido se haga bolas con su nuevo (y polémico) miembro.

¿Se acuerdan cuando los morenistas acusaban al PAN de corrupción? Pues ahora tienen a un ex panista entre sus filas y la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ya está sacando los trapitos al sol. La morenista, que lleva años peleando con la familia Yunes, no tardó ni una hora en exigir que le nieguen la credencial y amenazó con sacar la famosa “carpeta azul” con pruebas de lavado de dinero.

Mientras Sheinbaum finge demencia, las patadas debajo de la mesa entre los propios morenistas no paran. Morena, el partido que presume de unidad, parece estar al borde del auto-sabotaje… y la guerra interna apenas empieza.

Sectarismo, fuego amigo y purgas en Morena

El show con Yunes no es más que la última entrega de la telenovela de Morena, un partido que parece estar más ocupado en deshacerse de sus propios integrantes que en sumar nuevos aliados. Ahí están los de la CDMX, que siguen haciendo fuchi a los harfuchistas, empujándolos poco a poco hacia la puerta de salida. Ahora, en Veracruz y Oaxaca, ya están dejando claro que no quieren a los Yunes en el club.

Y ojo, porque este pleito no es menor: si la dirigencia de Morena no maneja bien la situación, podrían terminar con una fractura más grande de la que ya tienen. ¿Se están deshaciendo de sus propios cuadros antes de 2027?

No es tiempo de mujeres, sigue siendo tiempo de AMLO (y sus operadores)

Y mientras todos estos pleitos internos sacuden a Morena, hay algo que queda clarísimo: no es tiempo de mujeres, sigue siendo tiempo de AMLO. Porque más allá de que Claudia Sheinbaum sea la presidenta, quienes realmente están moviendo los hilos son los mismos operadores de siempre: Adán Augusto López, Luisa María Alcalde, Andrés Manuel López Beltrán y todo el aparato que sigue respondiendo al verdadero mandatario de México.

Así que, aunque en el papel Sheinbaum es la presidenta y Morena la estructura del nuevo régimen, en la práctica, todo se sigue negociando entre los mismos de siempre. El lopezobradorismo sigue vivo y mandando, aunque ahora lo haga tras bambalinas.

¿Será que la “cuarta transformación” también incluye un espectáculo político digno de horario estelar? ¡No le cambien, porque esto se va a poner aún más intenso!