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La secta se cae a pedazos: el “primer piso” de la 4T se hunde en su propia purga

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Feb 16, 2026

Traiciones, huachicol y frentes abiertos: el festín de los buitres en Morena rumbo a 2027.

Lo que se vendió como un movimiento de unidad monolítica ha terminado por revelar su verdadera naturaleza: una amalgama de intereses que hoy se devoran entre sí. A medida que se acerca el 2027, la estructura de Morena no solo presenta grietas, sino fracturas expuestas. Diez frentes internos se disputan los restos del poder, transformando la supuesta esperanza nacional en una batalla campal donde la lealtad es la moneda más devaluada y la traición es la estrategia de supervivencia estándar.

El escándalo ha escalado hasta los pasillos más íntimos del poder. Las acusaciones de Julio Scherer contra Jesús Ramírez no son simples rencillas de oficina; son un dardo directo al corazón del discurso oficial. Señalar que el “Rey del Huachicol” entró hasta la cocina de Palacio Nacional para financiar campañas no solo ensucia el plumaje del partido, sino que sugiere que la estructura electoral del oficialismo se construyó con el combustible robado a la nación.

La crisis actual es, sin duda, la más cruda desde la fundación del movimiento. Ya no se trata de debates ideológicos o diferencias de criterio, sino de señalamientos criminales que vinculan directamente a la cúpula con el crimen organizado. Mientras los líderes se llenan la boca con discursos de honestidad, en las sombras se barajan expedientes y amenazas de detención como herramientas de negociación política entre las distintas tribus que conforman el partido.

La cúpula de la llamada Cuarta Transformación se despedaza ante la vista de todos. El espectáculo es dantesco: descalificaciones públicas, filtraciones interesadas y un canibalismo político que ignora las necesidades del país para centrarse en el reparto de las candidaturas estatales. La soberbia de sentirse invencibles ha cegado a sus operadores, quienes parecen olvidar que una estructura cuarteada no resiste el peso de sus propias ambiciones por mucho tiempo.

Finalmente, el panorama hacia el futuro cercano luce sombrío para la coalición oficialista. Con una reforma electoral que sirve de telón de fondo para sus purgas internas, las fisuras amenazan con dinamitar la alianza desde sus cimientos. Morena está descubriendo que su peor enemigo no es la oposición externa, sino la ambición desmedida de sus propios cuadros que, en su afán de poder, están dispuestos a incendiar la casa con todos adentro.