El “destape” oficialista ya genera resistencias dentro del propio partido y deja al descubierto fracturas que amenazan con dividir al movimiento.
La aparente unidad de Morena en Chihuahua comenzó a resquebrajarse apenas días después del “destape” de la senadora Andrea Chávez como la carta fuerte del oficialismo rumbo a la gubernatura. Lo que parecía una decisión tomada desde la cúpula ahora enfrenta resistencias internas que exhiben una disputa abierta por el control político del estado.
El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, rompió el guion oficial al declarar que él tiene “otros datos” que no posicionan a Chávez como la figura dominante dentro del electorado. La frase, lejos de ser un comentario aislado, representa un desafío directo a la narrativa impulsada por Ignacio Mier y la estructura nacional del partido.
El mensaje es claro: dentro de Morena no todos están dispuestos a aceptar la imposición de una candidata desde el poder. La reacción de Pérez Cuéllar evidencia que la contienda interna ya comenzó y que hay liderazgos locales que no están alineados con la decisión tomada desde arriba.
La situación deja al descubierto una fractura que podría escalar en los próximos meses. Mientras la cúpula del partido intenta consolidar a Andrea Chávez como la opción oficial, actores relevantes en el territorio comienzan a marcar distancia y a disputar el espacio político.
Para críticos del oficialismo, este conflicto confirma que Morena no es el bloque compacto que presume. Al contrario, las luchas internas por candidaturas están generando tensiones que pueden debilitar al partido en uno de los estados clave del país.
La disputa en Chihuahua también revela una contradicción profunda: mientras el discurso habla de unidad y de decisiones tomadas por el “pueblo”, en la práctica las candidaturas se definen desde la cúpula, generando inconformidades internas que terminan explotando públicamente.
Hoy, Morena enfrenta un escenario incómodo: no solo tiene que competir contra la oposición, sino también contener sus propias divisiones. Y en Chihuahua, la batalla ya comenzó desde adentro.
