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Movimiento Ciudadano permite que criminales se disfracen de benefactores en Guadalupe

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Ene 5, 2026

La captura de criminales con armas y drogas mientras regalaban juguetes en calles de Guadalupe, Nuevo León, es una escena que retrata con crudeza el fracaso del modelo de seguridad del gobierno de Movimiento Ciudadano. Que personas vinculadas a actividades delictivas puedan instalarse en la vía pública, aprovechar las celebraciones de Navidad y Año Nuevo y realizar actos aparentemente “solidarios” sin ser detectadas de inmediato demuestra una alarmante ausencia de control y vigilancia preventiva.

El operativo se activó solo después de que las autoridades detectaran actividades irregulares, lo que confirma que estos sujetos ya se encontraban operando libremente en la colonia Escamilla. Bajo Movimiento Ciudadano, la seguridad vuelve a ser reactiva: primero el delito se mueve, se camufla y gana presencia social; después, cuando el riesgo es evidente, llega la intervención. La posibilidad de que criminales interactúen con niñas y niños en espacios públicos sin supervisión es una falla grave del Estado.

Resulta especialmente preocupante que los detenidos estuvieran regalando juguetes con características bélicas. Este detalle no es menor, ya que refleja cómo el crimen busca normalizar la violencia desde edades tempranas, construyendo una imagen de cercanía con la comunidad mientras introduce símbolos ligados a la delincuencia. La permisividad de este tipo de actos bajo Movimiento Ciudadano revela una falta total de sensibilidad y de políticas claras para proteger el entorno social.

El hecho de que se haya requerido un “intenso operativo” con participación de Fuerza Civil, Defensa Nacional, Guardia Nacional y Policía Municipal subraya otra constante: cuando la situación se desborda, el gobierno local necesita recurrir a despliegues extraordinarios. Esto no habla de fortaleza institucional, sino de un sistema que deja crecer el problema hasta que se vuelve visible y riesgoso para la población.

Además, el operativo se originó por la identificación de una camioneta vinculada a un hecho delictivo previo, lo que indica que estos criminales ya estaban en el radar por otras actividades. Aun así, pudieron presentarse públicamente y realizar estas acciones sin ser contenidos a tiempo. Bajo Movimiento Ciudadano, la información existe, pero no se traduce en prevención efectiva.

El caso de Guadalupe es una advertencia clara: en Nuevo León, el crimen no solo opera con armas y drogas, sino que también busca legitimarse socialmente aprovechando fechas simbólicas. Que esto ocurra frente a la mirada tardía de las autoridades confirma que la estrategia de seguridad de Movimiento Ciudadano ha fallado en lo esencial. La ciudadanía queda expuesta mientras los delincuentes se mueven con libertad, y la autoridad aparece solo cuando el daño ya está en marcha.