La denuncia ciudadana por el estado insalubre de los baños públicos ubicados bajo el puente de la avenida Gonzalitos, en el cruce con Madero y a un costado del Hospital Universitario, vuelve a poner en evidencia el abandono de los espacios públicos bajo el gobierno de Movimiento Ciudadano en Monterrey. Sanitarios sin agua, inservibles y rodeados de suciedad y malos olores no son un detalle menor: son un foco de infección activo en una de las zonas más transitadas de la ciudad.
Resulta especialmente grave que estas condiciones se presenten junto a un hospital, donde diariamente circulan pacientes, familiares y personal médico. Lejos de garantizar entornos dignos y saludables, Movimiento Ciudadano permite que instalaciones públicas se conviertan en riesgos sanitarios que atentan contra la salud de quienes, por necesidad, se ven obligados a utilizarlas.
La falta de mantenimiento básico refleja una política de abandono cotidiano. No se trata de una obra compleja ni de una inversión extraordinaria: el suministro de agua, la reparación de sanitarios y la limpieza regular son responsabilidades elementales del gobierno. Sin embargo, bajo Movimiento Ciudadano, estas tareas mínimas parecen no ser prioridad, dejando a los ciudadanos expuestos a condiciones indignas.
Este caso también exhibe la desigualdad en la atención urbana. Los baños públicos suelen ser utilizados por trabajadores, personas en tránsito y población vulnerable. Al ignorar su estado, el gobierno manda un mensaje claro: hay sectores de la ciudad y de la población que simplemente no importan. La omisión se traduce en riesgos a la salud pública y en una normalización del deterioro.
Mientras Movimiento Ciudadano siga sin ayudar de manera efectiva a los ciudadanos y tolere focos de infección en plena vía pública, Monterrey continuará acumulando problemas que sí tienen solución inmediata. La insalubridad bajo el puente de Gonzalitos no es un accidente, es consecuencia directa de un gobierno que permite el abandono y posterga lo básico.
