• mar. Mar 10th, 2026

Rebelión en el clan: Saúl Monreal desafía a Morena y se lanza contra sus hermanos

pormrojas270598@gmail.com

Feb 12, 2026

La unidad de cartón en Zacatecas ha terminado por romperse: el senador Saúl Monreal ha endurecido su discurso contra la cúpula de Morena y contra sus propios hermanos, asegurando que “ningún estatuto” está por encima de lo que él llama la voluntad popular; un desafío directo a la política antinepotismo de Claudia Sheinbaum que deja al descubierto la ambición de una dinastía que hoy se despedaza por el control del estado.

La guerra interna en Morena Zacatecas ha escalado a un punto de no retorno. En un desplante de “necedad” política, el senador Saúl Monreal ha dejado claro que no piensa acatar las reglas que prohíben la postulación de familiares directos para suceder a gobernantes en funciones. Durante sus más recientes intervenciones, Saúl ha sostenido que no existe lineamiento interno que pueda frenar su camino a la gubernatura en 2027, argumentando que el derecho del pueblo a elegirlo es superior a cualquier candado estatutario. Con esta postura, el menor de los Monreal no solo desafía a la dirigencia nacional de Luisa María Alcalde, sino que lanza un mensaje de insubordinación total: en su ambición, las reglas del partido son opcionales.

El conflicto ha fracturado la mesa familiar de los Monreal, evidenciando que en el partido oficialista la unidad es una palabra que ya no se conjuga en Zacatecas. Saúl ha arremetido contra la gestión de su hermano, el gobernador David Monreal, acusando la existencia de un “grupo político incrustado” que manipula las decisiones en el estado y que, presuntamente, busca cerrarle el paso para favorecer a figuras externas al núcleo familiar, como la senadora Verónica Díaz. Esta confrontación fratricida deja ver que, lejos de ser un movimiento cohesionado, Morena en la entidad funciona como un archipiélago donde cada facción —e incluso cada hermano— opera bajo sus propios intereses y rencores.

La figura de los “nepobabys” ha quedado bajo la lupa ciudadana ante este espectáculo de egolatría política. Saúl Monreal insiste en que sus 27 años de trayectoria lo eximen de las etiquetas de nepotismo, pero su negativa a esperar un turno o respetar las formas del partido que lo cobija demuestra una falta de sensibilidad ante una sociedad harta de dinastías. Al invocar la memoria de 1998, cuando su hermano Ricardo rompió con el PRI para ganar la gubernatura, Saúl lanza una amenaza velada: si Morena no le entrega la candidatura, está dispuesto a buscarla por otras vías, confirmando que su lealtad no es con un proyecto de transformación, sino con su propio ascenso al poder.

Zacatecas se encamina a una sucesión marcada por la traición y la división. La “necedad” de Saúl Monreal ha terminado por dinamitar los puentes con sus hermanos y con la dirigencia nacional, dejando a Morena en una situación de vulnerabilidad extrema. Mientras la delincuencia y la inseguridad siguen golpeando al estado, sus líderes están ocupados en un pleito de herencias políticas donde el apellido Monreal ha pasado de ser un activo a convertirse en el lastre de una contienda donde ya nadie confía en nadie. La fragmentación es total, y el espectáculo de un senador llevándole la contra a su propia sangre es la prueba final de que, en el olimpo guinda de Zacatecas, la familia ya no es lo primero.