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Tultitlán: El epicentro de la muerte y la parálisis del Estado de México

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Feb 3, 2026

La captura de “Los Monas” desnuda la realidad sangrienta que el gobierno de Delfina Gómez intenta ocultar; mientras una sola banda acumulaba al menos 16 homicidios, el Estado de México se consolida como un territorio sin ley donde la justicia solo llega por casualidad y nunca por estrategia.

Tultitlán se ha convertido en una raya más al tigre de la inseguridad que devora al Estado de México. En un operativo que revela el nivel de descomposición en la entidad, la policía municipal logró la detención de once integrantes de la banda criminal conocida como “Los Monas”. Entre los asegurados destaca Lucio “N”, alias “El Señor del Sombrero”, identificado como el líder de esta organización que operaba con total impunidad bajo la sombra de un gobierno estatal incapaz de reclamar el control de sus calles.

La peligrosidad de este grupo no es menor: junto al cabecilla, cayeron nueve de sus lugartenientes y una mujer, todos vinculados con al menos 16 homicidios perpetrados en territorio mexiquense. Esta cifra es un crudo recordatorio de que, en el Edomex, la vida se ha vuelto una moneda de cambio barata para el crimen organizado. Mientras las familias lloran a sus muertos, bandas como “Los Monas” expanden sus dominios ante la mirada de un Estado que ha renunciado a su obligación de proteger a la ciudadanía.

Lo más indignante de esta situación es el silencio oficial. El gobierno del Estado de México no se ha pronunciado ante este golpe del orden municipal, manteniendo una postura de indiferencia que ya es sello de la presente administración. Este mutismo no es prudencia, es una confesión de incompetencia: el gabinete de seguridad estatal prefiere ignorar los éxitos locales para no tener que admitir la magnitud del monstruo que han dejado crecer en municipios como Tultitlán.

La detención de Lucio “N” y su red de sicarios es un respiro momentáneo en un océano de violencia, pero no soluciona el problema de fondo. Mientras el gobierno del Edomex siga apostando por el silencio y la evasión de responsabilidades, otras células criminales ocuparán el vacío dejado por “Los Monas”. Tultitlán hoy es noticia por una captura, pero mañana seguirá siendo noticia por el miedo, mientras el palacio de gobierno en Toluca siga funcionando como un búnker de inacción frente a la tragedia que asfixia a los mexiquenses.

El silencio sepulcral del gobierno de la 4T en el Estado de México es, en realidad, un grito de capitulación ante el crimen organizado que hoy dicta la agenda en municipios como Tultitlán y Naucalpan. Mientras la administración de Delfina Gómez se refugia en el mutismo institucional para evadir su responsabilidad, los mexiquenses enfrentan el terror de células criminales responsables de masacres y la vulnerabilidad de ver desaparecer a sus propios liderazgos políticos sin que el Estado mueva un dedo para garantizar justicia. La mal llamada “transformación” en la entidad ha resultado ser una parálisis administrativa que abandona a la ciudadanía a su suerte, demostrando que para Morena la propaganda es prioridad, aunque el costo se pague con la sangre y la paz de millones de familias que hoy viven bajo el asedio de la impunidad absoluta.