La denuncia de una diputada de Morena contra su coordinador en Chihuahua evidencia tensiones internas que escalan a señalamientos de violencia política de género. El caso abre cuestionamientos sobre la coherencia del partido frente a la protección de los derechos de las mujeres en espacios de poder.
Un nuevo conflicto interno en Morena ha escalado a un terreno particularmente delicado: la violencia política en razón de género. En el Congreso de Chihuahua, la diputada Rosana Díaz Reyes presentó una denuncia ante la Fiscalía de la Mujer contra su propio coordinador de bancada, Cuauhtémoc Estrada, lo que coloca al partido en el centro de un caso que trasciende lo político para tocar derechos fundamentales.
La acusación surge en medio de diferencias internas relacionadas con la votación del presupuesto estatal, un tema que ha generado divisiones dentro del grupo parlamentario. Según la legisladora, su decisión de respaldar el proyecto detonó una serie de presiones e intimidaciones que, asegura, se han mantenido de forma sistemática dentro del espacio legislativo.
El conflicto no se quedó en el ámbito político, sino que derivó en acciones formales. Díaz Reyes solicitó incluso el cambio de su curul para alejarse físicamente de su coordinador, lo que refleja el nivel de tensión alcanzado. Además, anunció que llevará el caso ante instancias electorales, ampliando el alcance de la denuncia más allá del ámbito penal.
Este episodio coloca en una posición incómoda a Morena, un partido que ha construido parte de su discurso en torno a la defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. La existencia de una denuncia de este tipo dentro de su propia estructura legislativa abre cuestionamientos sobre la coherencia entre sus principios y las prácticas internas.
La gravedad del caso radica no solo en la acusación en sí, sino en lo que representa para el funcionamiento de los espacios de representación. Cuando una legisladora denuncia intimidación por el sentido de su voto, se pone en entredicho la libertad de decisión y el respeto a la pluralidad dentro de los órganos democráticos.
En este contexto, la evolución del caso será clave no solo para las partes involucradas, sino para la credibilidad del partido en un tema sensible. La forma en que Morena responda a esta denuncia marcará un precedente sobre su compromiso real con la erradicación de la violencia política de género dentro de sus propias filas.
