
La situación política en Benito Juárez sigue caliente. Luis Mendoza, el recién estrenado alcalde de la demarcación, parece estar alejándose de forma clara de las filas del PAN, a la vez que se acerca peligrosamente a la órbita de Morena. Este movimiento podría tener repercusiones no solo en la alcaldía, sino también en el futuro del Partido Acción Nacional (PAN) en la Ciudad de México, que enfrenta una lucha interna cada vez más evidente por el control de la capital.
Desde su llegada al cargo, Mendoza ha dejado claro que uno de sus objetivos es transformar la administración local y poner la transparencia como su bandera. En un acto que reunió a varios sectores de la demarcación, el alcalde no dudó en dejar en claro que Benito Juárez “tiene una deuda en transparencia”. Este comentario no pasó desapercibido, ya que es un tema que ha sido aprovechado por Morena para criticar a los últimos candidatos del PAN en las contiendas pasadas, y Mendoza parece estar tomando la misma línea. “Tenemos que regresar a los primeros lugares. Estaré muy al pendiente”, aseguró, dejando entrever que su administración no tolerará ni un atisbo de opacidad.
Además, no fue solo la transparencia lo que acaparó titulares, sino también las contundentes declaraciones contra la corrupción inmobiliaria. “No permitiré ni un ladrillo fuera de la norma”, señaló Mendoza, en un claro mensaje a los desarrolladores y constructores que operan en la alcaldía. Un tema que ha sido un caballo de batalla de Morena, especialmente durante la campaña de Clara Brugada por la jefatura de Gobierno. En un gesto que no pasó desapercibido, Mendoza ordenó que la ventanilla única de trámites quedara cerrada hasta el 31 de diciembre para realizar una exhaustiva revisión de las construcciones que ya existen en Benito Juárez. Esta medida, que algunos en el PAN consideran excesiva, ha generado una oleada de críticas internas, pues uno de los argumentos más fuertes es el escándalo de corrupción que involucra a su hermano, quien está prófugo de la justicia.
Pero lo que realmente está generando una gran polémica dentro del PAN es el distanciamiento claro que Mendoza está mostrando respecto a su antecesor, Santiago Taboada. El exalcalde de Benito Juárez y ahora miembro activo de la oposición se ha visto completamente desplazado por Mendoza. La prueba más clara de esto ocurrió durante el discurso inaugural de Mendoza, cuando el actual alcalde ni siquiera mencionó a Taboada, y lo que es peor, varios dirigentes panistas señalaron que no fueron invitados a este evento, lo que ha profundizado aún más la brecha entre ambos.
El distanciamiento no es solo político. Se ha generado un claro rechazo a cualquier acto, favor o negocio que huela a Taboada. Cualquier vinculación con el exalcalde está siendo vista con desconfianza dentro de la demarcación, y los favores que antes podían ser parte de la maquinaria política panista están siendo rápidamente rechazados. En la actual administración de Mendoza, parece que todo lo relacionado con Taboada está fuera de lugar. Esto ha generado incomodidad dentro de las filas panistas, ya que muchos consideran que el objetivo de Mendoza no es solo la transformación de Benito Juárez, sino también el reposicionamiento de su figura dentro del partido.
Por otro lado, la guerra por el poder en el PAN capitalino sigue siendo tema de conversación. La figura de Mauricio Tabe, alcalde de Miguel Hidalgo y otro de los grandes contendientes por el liderazgo del PAN, ha crecido de manera significativa. Tabe, que acaba de ser reelecto, lideró una toma de protesta con un gran despliegue de apoyo popular, y en su discurso dejó claro que su objetivo es ser el líder de la oposición en la Ciudad de México. Sin embargo, la diferencia clave radica en que Tabe terminará su mandato en tres años, mientras que Mendoza tiene un horizonte de seis años en Benito Juárez, lo que le otorga una ventaja en cuanto a tiempo y, por ende, a poder político dentro del partido.
Lo cierto es que la disputa por el liderazgo del PAN en la Ciudad de México está desbordando los límites de la capital y alcanzando niveles de tensión política entre los principales actores del partido. Mendoza, con su distanciamiento de Taboada y sus críticas a la administración del PAN en Benito Juárez, parece estar buscando fortalecer su figura no solo dentro del PAN, sino también en otros círculos políticos. La pregunta que ahora se hace la mayoría es si este distanciamiento será solo temporal, producto de una transición de poder, o si es el inicio de una ruptura definitiva con el partido.
La gran incógnita es si Mendoza se está preparando para dar un giro definitivo hacia Morena, lo que podría trastocar las alianzas dentro de la oposición. Con una relación tensa con su propio partido y con el morenismo siendo cada vez más atractivo para figuras como él, el escenario hacia el futuro se complica para el PAN en la Ciudad de México. Lo que es evidente es que los próximos meses podrían ser decisivos para definir si Mendoza será la nueva figura de Morena en la alcaldía de Benito Juárez o si su camino estará dentro del PAN, pero ya muy alejado de la órbita de Santiago Taboada y su grupo.