Mientras Movimiento Ciudadano presume el Mundial 2026, la violencia y la inseguridad siguen marcando la vida diaria en Jalisco.
El gobierno de Movimiento Ciudadano en Jalisco intenta vender una imagen de modernidad y éxito internacional al asegurar que el estado está listo para recibir el Mundial de 2026. Desde foros internacionales, el gobernador Pablo Lemus presume infraestructura, turismo y proyección global, mientras busca posicionar a la entidad como una de las sedes más representativas del torneo.
Sin embargo, esta narrativa contrasta de forma brutal con la realidad que viven las y los jaliscienses. Jalisco enfrenta una crisis de violencia persistente, con homicidios, desapariciones y fosas clandestinas que han convertido amplias regiones del estado en un territorio marcado por el miedo y el duelo. Para miles de familias, Jalisco no es una vitrina turística, sino un panteón que sigue creciendo ante la incapacidad del gobierno estatal.
Movimiento Ciudadano apuesta a los reflectores del Mundial como estrategia de propaganda, pero evade su responsabilidad frente a la inseguridad que no ha logrado contener. La prioridad parece estar en la promoción internacional y los eventos de alto perfil, mientras la paz y la justicia siguen ausentes en calles y comunidades.
Hoy, el contraste es evidente: un gobierno que celebra partidos y visitantes extranjeros, pero que no ha sido capaz de garantizar seguridad a su propia gente. En Jalisco, el Mundial llega, pero la violencia no se va.
