El cierre de al menos ocho escuelas en Jalisco por brotes de sarampión encendió las alertas sanitarias y evidenció fallas graves en prevención, vacunación y respuesta oportuna por parte del gobierno estatal encabezado por Movimiento Ciudadano.
Al menos ocho planteles educativos en Jalisco suspendieron actividades tras confirmarse brotes de sarampión, una enfermedad prevenible mediante esquemas básicos de vacunación. La situación ha generado preocupación entre madres, padres de familia y personal docente, ante el riesgo de nuevos contagios.
Autoridades educativas y de salud optaron por el cierre temporal como medida de contención, lo que refleja la falta de una estrategia preventiva sólida y una respuesta reactiva frente a un problema que pudo evitarse con campañas de vacunación eficaces y seguimiento epidemiológico oportuno.
Especialistas y sectores sociales han señalado que el rebrote del sarampión no es un hecho aislado, sino consecuencia directa del abandono de políticas públicas en materia de salud preventiva, particularmente en comunidades con mayor rezago y menor cobertura médica.
El gobierno de Movimiento Ciudadano ha insistido en presumir un modelo de gestión “moderno”, pero los cierres escolares contradicen ese discurso y evidencian fallas estructurales en la coordinación entre los sistemas de salud y educación.
Mientras miles de estudiantes ven interrumpido su derecho a la educación y familias viven con incertidumbre, el caso deja claro que en Jalisco la salud pública no ha sido una prioridad real para las autoridades estatales.
