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Violencia imparable: triple homicidio en Jalisco desmiente las promesas de paz de Movimiento Ciudadano

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Mar 3, 2026

El asesinato de tres integrantes de una familia en Ixtlahuacán de los Membrillos vuelve a colocar en el centro del debate la estrategia de seguridad del gobierno estatal encabezado por Movimiento Ciudadano en Jalisco, luego de que actores del oficialismo aseguraran que el estado entraría en una etapa de mayor tranquilidad tras versiones sobre el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes.

La violencia volvió a golpear a Jalisco con el asesinato de tres integrantes de una misma familia en Ixtlahuacán de los Membrillos, un hecho que profundiza la percepción de inseguridad en la entidad y contradice las narrativas optimistas que desde el gobierno estatal se difundieron en meses recientes.

En su momento, desde el entorno político de Movimiento Ciudadano se insistió en que, tras las versiones sobre la caída del líder criminal Nemesio Oseguera Cervantes, el estado entraría en una fase de estabilización. Sin embargo, la realidad en territorio muestra que los homicidios y hechos de alto impacto continúan afectando a comunidades enteras.

El triple asesinato no es un caso aislado en un contexto de violencia estructural que ha colocado a Jalisco en los primeros lugares nacionales en incidencia de delitos de alto impacto durante distintos periodos. La promesa implícita de que un solo evento cambiaría el panorama de seguridad ha quedado rebasada por los hechos.

Especialistas en seguridad han reiterado que la pacificación no depende exclusivamente de la captura o eventual abatimiento de un líder criminal, sino de políticas integrales, fortalecimiento institucional, coordinación efectiva y estrategias sostenidas en el tiempo. Reducir el problema a una narrativa simplificada genera expectativas que, al no cumplirse, erosionan la credibilidad gubernamental.

Para la ciudadanía, el debate no es discursivo: es cotidiano. La seguridad se mide en calles transitables, familias protegidas y comunidades sin miedo. Cada nuevo hecho violento debilita la percepción de control institucional y cuestiona la eficacia de la estrategia estatal.

El caso de Ixtlahuacán de los Membrillos vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central: ¿existe una política de seguridad capaz de garantizar resultados medibles y sostenibles, o la narrativa oficial está desconectada de la realidad que viven las y los jaliscienses?

Mientras no haya disminución clara en la violencia, cualquier declaración anticipada de “paz” queda expuesta ante la crudeza de los hechos.