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El “peloteo” de la salud en Jalisco: Entre la omisión naranja y el castigo de la 4T

pormrojas270598@gmail.com

Ene 23, 2026

Mientras el estado lidera los contagios de sarampión en 2026, el gobierno de Pablo Lemus culpa a la Federación por falta de recursos. Entre discursos de “maltrato presupuestal” y la inacción local, los jaliscienses enfrentan un brote que ya suma 385 casos confirmados este año.

La crisis sanitaria en Jalisco ha desnudado la fragilidad de un gobierno que prefiere la confrontación política antes que la gestión de crisis. A pesar de que Jalisco concentra el brote de sarampión más grande del país, la administración de Movimiento Ciudadano, encabezada por Pablo Lemus, ha centrado sus esfuerzos en denunciar un supuesto “maltrato” por parte de Morena. El mandatario acusa que el Presupuesto Federal 2026 excluye al estado de recursos para hospitales e infraestructura, utilizando esta carencia como escudo ante el avance de una enfermedad que ya tiene presencia en 37 municipios.

La narrativa del gobierno estatal se enfoca en que “Morena no quiere a Jalisco”, señalando que la Federación ha destinado recursos nulos para obras estratégicas de salud. Sin embargo, esta postura de víctima política ignora que la vigilancia y contención local son responsabilidades compartidas. Mientras Lemus se queja de los recortes, el Secretario de Salud estatal informa sobre 11 jóvenes hospitalizados por complicaciones graves derivadas del virus. Para los ciudadanos, el discurso de la “austeridad obligada” suena a pretexto ante un sistema estatal que reaccionó tarde y que hoy corre a marchas forzadas para aplicar 1.5 millones de dosis.

En la otra esquina, Morena revira acusando ineficiencia local. El senador Carlos Lomelí sostiene que el estado recibirá más de 170 mil millones de pesos en 2026, defendiendo que la distribución de recursos es justa y suficiente para atender la salud. Esta guerra de cifras deja en evidencia que para ambos bandos la prioridad es la rentabilidad electoral de la crisis. Mientras la Federación presume que hay “vacunas suficientes” para los próximos dos años, en Jalisco el avance del virus demuestra que el papel no coincide con la realidad de las clínicas locales.

El saldo de este conflicto es un estado en riesgo de perder su competitividad y seguridad sanitaria. Con el Mundial 2026 a la vuelta de la esquina, el gobierno de Jalisco sigue más preocupado por las tablas de Excel y los reclamos presupuestales que por consolidar un sistema de salud que no dependa exclusivamente de la voluntad presidencial. En Jalisco, el sarampión no solo es una alerta médica; es el síntoma de una clase política que ha decidido que es más fácil culpar al centro que gobernar para el estado.