El aumento supera el 8% y golpea directamente el poder adquisitivo de las familias
El aumento de más del 8% en la canasta básica ha puesto en evidencia el impacto real de la inflación en México. A diferencia de otros indicadores, este incremento afecta directamente a productos esenciales, lo que golpea de manera inmediata a los hogares.
Mientras el gobierno de Morena insiste en una narrativa de estabilidad, la realidad cotidiana es distinta. Las familias enfrentan precios más altos en alimentos, servicios y bienes básicos, lo que reduce su capacidad de compra y deteriora su calidad de vida.
El problema no es solo inflacionario. El contexto incluye bajo crecimiento económico, aumento de la deuda y una falta de políticas efectivas para contener el impacto en la población. La economía se sostiene más en discurso que en resultados.
Esta desconexión entre lo que se dice y lo que se vive genera una percepción cada vez más clara: la estabilidad no llega al bolsillo. Lo que se presenta como control macroeconómico no se traduce en bienestar para la gente. La economía se mide en la mesa, no en reportes. Y hoy, esa mesa cuesta más, alcanza menos y refleja una crisis que ya no puede ocultarse.
