
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha encontrado la estrategia definitiva para frenar la embestida arancelaria de Donald Trump: llenar el Zócalo de gente el próximo domingo. Sí, porque si algo le quita el sueño al presidente de Estados Unidos es ver una multitud gritando frente a Palacio Nacional.
Sheinbaum, quien aparentemente no tuvo un plan real para evitar los aranceles más allá de “hablar bonito”, ahora apuesta por la vieja confiable: una concentración masiva con discursos grandilocuentes, arengas patrióticas y, si nos va bien, un mariachi entonando Cielito Lindo en el clímax del evento.
Este lunes, la presidenta recibió a su equipo de crisis en Palacio Nacional, incluyendo al canciller Juan Ramón de la Fuente, quien seguramente llegó con una libreta en blanco esperando que alguien le diera una solución real. Pero en vez de una estrategia diplomática efectiva, la gran idea que surgió fue: “¡Llenemos el Zócalo! ¡Eso sí que hará temblar a Trump!”.
Según fuentes cercanas a Palacio, la mandataria cree que la imagen de miles de mexicanos en la plancha del Zócalo bastará para que Washington recapacite y diga: “Oh no, qué miedo, mejor cancelamos los aranceles.” Porque claro, Trump seguramente está aterrorizado de que le canten “es un honor estar con Claudia hoy”.
Mientras tanto, en la Casa Blanca, es probable que Trump ni siquiera se entere de esta movilización. Y si lo hace, tal vez solo pregunte si la marcha es porque se agotaron las estampitas de AMLO.
Pero la verdadera pregunta aquí es: ¿y ahora quién podrá salvarnos? ¿Sheinbaum? ¿De la Fuente? ¿O tendremos que invocar al Chapulín Colorado versión 4T, también conocido como Andrés Manuel López Obrador, para que nos saque de este embrollo con otra de sus mañaneras épicas?
El tiempo se acaba y la economía mexicana está en riesgo. Pero no se preocupen, que este domingo el Zócalo estará lleno. Y con eso, seguramente, los aranceles desaparecerán por arte de magia.