
Lo que comenzó como un operativo contra establecimientos vinculados a la delincuencia se ha convertido en un hervidero político en el Estado de México. El llamado Operativo Atarraya, liderado por la Fiscalía del Edomex con apoyo de la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad Federal, terminó con la clausura de 312 barberías y estéticas en 20 municipios. Pero lo que realmente encendió la mecha no fueron los cierres, sino las acusaciones de que agentes sembraron droga en los locales. Y, peor aún, el papel de Omar García Harfuch en esta historia.
🔴 El desaire a la autoridad estatal
Las quejas vienen desde la Fiscalía del Edomex, donde agentes filtraron su enojo: acusan que el equipo de Harfuch apenas les avisó unas horas antes del operativo, sin margen de maniobra ni para revisar los detalles. Y no solo eso, sino que el exjefe de la policía capitalina prácticamente se saltó los protocolos estatales.
Un rumor inquietante circula en los pasillos del Palacio de Gobierno en Toluca: Harfuch no habría solicitado la autorización del gobierno estatal hasta que sus agentes ya estaban en la Fiscalía del Edomex. Básicamente, dejó a la administración mexiquense con las manos atadas. ¿Coincidencia que la policía local haya “cooperado poco”? Hay quienes creen que no.
🔴 Siembra de droga y agentes investigados: ¿fuego amigo o sabotaje?
Pero lo más explosivo de este operativo son los videos que han empezado a circular: en ellos se observa cómo presuntos agentes de seguridad colocan drogas en los establecimientos antes de realizar los cateos. Un golpe brutal a la credibilidad del operativo y una bomba política para Harfuch, quien ahora enfrenta las críticas de sus propios aliados en el Estado de México.
Fuentes al interior de la Fiscalía del Edomex no descartan que se trate de una jugada interna para descarrilar a Harfuch. ¿Fue un error de agentes descontrolados o hay fuego amigo detrás de estas filtraciones? No sería la primera vez que en la política se ajustan cuentas de esta manera.
🔴 Delfina Gómez entre la espada y la pared
Por ahora, la gobernadora Delfina Gómez ha intentado mantener la calma y respaldar la estrategia de seguridad del Gobierno Federal. Sin embargo, en los pasillos de Toluca se respira el desconcierto: ¿Hasta cuándo se permitirá que Harfuch haga y deshaga sin consultar a la autoridad estatal?
Este episodio ha dejado en evidencia que no todos están cómodos con la presencia del llamado “súper policía” en los operativos mexiquenses. La pregunta es si Delfina Gómez seguirá tolerando estos desplantes o si marcará su territorio antes de que las cosas se salgan de control.
Por lo pronto, lo que empezó como una ofensiva contra la delincuencia se ha convertido en una tormenta política. Y con Harfuch en el ojo del huracán, la pregunta que muchos se hacen es: ¿quién se beneficiará del escándalo? 🔥👀