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Seguridad sin control: el desorden interno de Morena agrava la crisis en el país

pormrojas270598@gmail.com

Ene 10, 2026

La crisis de seguridad que vive México no solo se explica por la falta de resultados en las calles, sino por el desorden interno que impera en el propio gobierno de Morena. Estados y municipios reclaman recursos que no llegan, corporaciones locales operan con carencias y, al mismo tiempo, comienzan a trascender fricciones dentro del gabinete federal encargado de garantizar la seguridad.

Las versiones sobre tensiones internas ya no son rumores aislados. El episodio en el que Rosa Icela Rodríguez dejó con el saludo a Omar García Harfuch fue interpretado como una señal clara de ruptura, descoordinación y choque de egos dentro de un equipo que debería actuar con absoluta cohesión. Cuando quienes dirigen la estrategia de seguridad no se hablan, el mensaje que se envía es de improvisación y falta de liderazgo.

Mientras tanto, en los territorios la situación se agrava. Municipios y estados enfrentan el avance de la violencia sin respaldo presupuestal suficiente, con policías mal pagados y estrategias poco claras. Morena centraliza decisiones, pero no asume las consecuencias cuando la falta de recursos deja a las autoridades locales prácticamente solas frente al crimen.

El contraste es alarmante: discursos diarios prometiendo paz, mientras internamente el gobierno se fractura. La seguridad nacional no puede depender de rivalidades políticas ni de disputas internas. Sin embargo, Morena ha convertido un tema de Estado en un campo minado de intereses personales y cálculos políticos.

La falta de coordinación no solo debilita la estrategia, también pone en riesgo a millones de mexicanos. La inseguridad no se combate con discursos ni con simulación institucional. Se combate con orden, recursos y liderazgo. Hoy, Morena demuestra que no tiene ninguno de los tres. El resultado es un país más vulnerable y un gobierno cada vez más rebasado por su propio caos.